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domingo, 10 de noviembre de 2019

IVÁN ROJO / YO, EL MÁS RICO DE ESPAÑA



LEY DE SUPERVISIÓN DE LA MADRUGADA

Qué maravilla ser un recopilatorio viviente de música finlandesa de gasolinera.
Qué preciosidad atravesar cantando la península, nadie en kilómetros a la redonda.
Mi rastro perdiéndose bajo la nieve recién caída, bajo las pisadas de las alimañas.
Cuando no pueda más pararé en una curva y saldré a pasear entre los abedules.
Sacaré la navaja, porque yo siempre llevo navaja, como todas las buenas gentes.
La empuñaré y grabaré algo en un árbol. Probablemente un nombre. Falso, claro.





NO HAY GENERACIÓN FALLIDA. SOLO MEDITACIONES COBARDES Y PERDICIÓN

El universo conocido se extinguirá con el último hombre que pide cubalibres en los bares. Que, para ser exactos, es una mujer. Una mujer de cuarenta kilos llamada Susi.
Lo sé porque me lo dice su hijo Pedro. Pedro es mi amigo desde hace más de treinta años. Tiene inteligencia límite. Lo pone en un papel que siempre lleva encima.
Susi tenía unos bonitos ojos azules y un Ford Fiesta Sport verde rana en el que nos llevaba a la playa de críos. En otra vida. Ahora siempre va ciega dando tumbos.
Pedro me dice: Cualquiera día se muere en el bar de la china. Me dice: Cualquier noche se pega fuego en la cama con una colilla. Me dice: A veces lleva un zapato de cada.
Me dice frases preciosas, muy superiores a las de cualquier premio Nobel de literatura. Frases que ponen la piel de gallina. Yo las escucho. No hago otra cosa.
Escucho.




YO, EL MÁS RICO DE ESPAÑA

De vuelta del trabajo en estas montañas conduzco entre los bancales, entre las granjas de bajada al pueblo, y cada tarde, quiero decir todas las tardes, todas y cada una de las tardes, me espera en el arcén frente a su campo una vieja, digo que me espera porque me saluda con la mano cuando ve aparecer mi Dacia en la carretera, los otros coches pasan a su lado sin pena ni gloria, pero quienquiera que sea esa vieja a mí me saluda y por el retrovisor la veo mirarme, a veces creo que sonreírme, hasta que tomo la enésima curva. Dios la bendiga. Por si acaso, yo la bendigo. Ahí plantada, con sus botas de agua y esa gorra desteñida de Banesto, parece la literatura del siglo XX.




IVÁN ROJO (Valencia, España, 1976) Es autor de los libros de relatos 
Pantano (Sven Jorgensen, 2014) y 
La vida salvaje (Rasmia, 2015), así como de la novela 
Ultraligero (Rasmia, 2016).
Asimismo ha participado en la antología Música de ventanas rotas, Homenaje a John Fante (Dalya, 2016).
En cuanto a la poesía, tiene los siguientes poemarios publicados:
10.000 caballos de guerra (Versátiles Editorial, 2016);
Finlandia (Jámpster eBooks, 2017);
Oclajoma, España (Ediciones Canalla, 2018);
En busca de Jack White (La carretilla roja, 2019).
En 2015 residió en la fundación para escritores Villa Sarkia de Sÿsma, Finlandia, donde desarrolló el poemario inédito León de Invierno.





ph Alicia Gallegos


lunes, 10 de junio de 2019

VIKY FRÍAS / 7 POEMAS de MICROSOFÍAS




             AUSENCIA 
     ojos que no ven
corazón que siente.




                             SE AMA 
       se ama lo que es joven
aunque tenga muchos años.




POESÍA 
buscar belleza y hallar
el corazón herido.






                                            PIEDAD 
          la piedad es virtud ciudadana.
   en el campo está demasiado cerca
                     la violencia: cazadores
         matarifes de cerdos y corderos
           gatos que persiguen a ratones
              arañas que atrapan moscas...




REVISIÓN DE TEXTOS 
se desdobla,
mira con ojo crítico
aquello que escribió
su antepasada.
toma distancia
de los versos
escritos por un yo
que ya no existe
-la que fue antes de ayer.




                          EN EL PARAÍSO, 
                         INSTRUCCIONES 
                               en el paraíso
                      vestir algún tejido
         que ahuyente a los reptiles
                    dejar dormir a Adán
                               tentar a Eva
 rechazar las manzanas mordidas
         y no empeñarse en ser dios.




                                             TORNILLOS DE ACERO
                 ángeles que podéis mirarnos desde arriba
                                           con perspectiva celeste:
   ved nuestro deterioro, cómo se deshace la carcasa,
           este cuerpo caduco que falla por partes, esta
                                                  morralla que parece
                                             comprada en los chinos
                                                             y no aguanta
                                                              ni cien años.
                                          mientras tanto el espíritu 
                   viene programado para resistir milenios.
                                           somos tornillos de acero
                                     sujetando tablas carcomidas.




Acerca de MICROSOFÍAS dijo  MERCEDES MERINO en Madrid
       "Es magnífica la colección de paremias tan ingeniosas de Viky Frías, en este libro
nos deleita con más de doscientas cincuenta. Esta selección se presenta sin una división tipológica; así, el que está leyendo, puede unir otro ingrediente al placer de la lectura y es el de la curiosidad
de si nos va a hacer reír o llorar en la siguiente microsofía.
        En la actualidad las mujeres poetas que dedican parte de su trabajo literario a la deliciosa expresión llamada paremia son cada vez más; en el libro titulado "Bajo el signo de Atenea" se recogen diez autoras contemporáneas nacidas en las décadas de los cincuenta a los noventa del siglo pasado: en 1955 Carmen Canet y en 1990 Raquel Vázquez, entre ellas Isabel Bono llama a sus paremias Casi aforismos y Carmen Camacho Minimás. No quiero terminar sin mencionar a José Bergamín o las conocidas paremias de Gómez de la Serna, las greguerías."




VIKY FRÍAS
Nació en La Puerta de Segura, Jaén, Andalucía, España, en 1946.
Vive en Madrid.
 Actualmente estudia Humanidades en la Universidad Pompeu i Fabra.
Publicó varios libros de texto de matemáticas, artículos sobre el uso sexista del lenguaje,
algunos cuentos infantiles,
dos libros de poesía conjuntos con otras personas: Diálogo a cuatro manos” (2009) y Al otro lado de la voz y de la palabra” (2011) , 
En 2013 publicó un libro de aforismos titulado Pensamientos pequeños .
En 2016 publicó poemas "Primavera Feraz" (Ediciones Torremozas ).
En 2018 publicó "Microsofías".


la foto es de Viky Frías 


jueves, 12 de julio de 2018

ARANZAZU DE ISUSI / UN CUENTO de BENDITAS LUCIÉRNAGAS

                                                
CON PERMISO DE NATALIA

    Aquel día bebí demasiado durante el almuerzo. Después recogí a Natalia y procuré no hablar mucho para que no sospechara. A Natalia no le gusta verme borracho; ni siquiera un poco. Teníamos entradas para una obra de teatro. A mí no me entusiasma el teatro pero de vez en cuando se empeña en que debemos hacer planes juntos y yo voy, algunas veces algo borracho, pero voy. No me gusta discutir con ella, al fin y al cabo es mi mujer y, a mi manera, la quiero.
   Llegamos en hora y una vez dentro le dije a Natalia, usando el menor número de vocablos posibles, que tenía que ir al cuarto de baño. Me costó unos minutos discernir cuál era el de caballeros y me decidí por la puerta de la derecha, la correcta. Me quedé un largo rato mirando la pared, me mojé la cabeza, me peiné hacia atrás y, al fin, me vi listo para salir. Tomé el pasillo de la izquierda y de pronto me encontré entre actores con peluquín y barba falsa, actrices con pestañas postizas y trajes de ceremonia, supuestos testigos de boda vestidos con chaqué y maquilladores provistos de brochas y coloretes. Discutían. Por lo visto faltaba el novio y era imprescindible para la primera escena. Me quedé escuchándoles por un momento y entonces decidí preguntar a una chica que vestía de novia cuál era el camino hacia el patio de butacas. Natalia estaría preocupada y yo no sabía volver. La chica, a la que 20 llamaban Inés, me miró y dijo que me parecía mucho a Roberto, que era un tipo muy guapo y que podría hacer de novio. Sin mucha voluntad, me dejé poner un bigote finito y peinar con gomina. 
    Salí a escena como un novio primerizo y crucé varias sonrisitas con Inés. Después, me casé. Fue una ceremonia entrañable; todo hay que decirlo. Corté con Inés una tarta llena de corazones de caramelo y bailé el vals a pesar de que todo me daba vueltas. Vi cómo se alegraba el público y es que al público le encantan las historias de amor. Les miré con poca profesionalidad, sonriendo bobamente y, por un instante, traté de localizar a Natalia pero las figuras se mezclaban unas con otras. Seguramente mi boda no le estaba sentando bien. 
    Después, nos fuimos de viaje de novios a Positano y fui muy feliz. Recorrimos la costa en un barco y pasamos una noche en Capri. Yo estaba tan concentrado en mi luna de miel que no volví a buscar a Natalia entre el público. Fueron días de vino y rosas, como dicen los cursis, que a mí me hacían mucha falta. Al fin y al cabo, mi vida era un gran aburrimiento y hay que reconocer que una luna de miel anima mucho. Pero todo lo bueno se acaba y, después de quince días, volvimos a Madrid. 
   El público celebró con nosotros la entrada en nuestro apartamento y comenzamos una vida de recién casados. Me levantaba temprano y preparaba el desayuno para Inés. De algún modo, percibía la envidia de las mujeres de las primeras filas y las miradas que de refilón dirigían a sus parejas. No quise imaginar lo que estaría pensando Natalia a la que jamás preparé un café.
     Durante la jornada, Inés y yo, nos escribíamos mensajes de amor y al salir del trabajo paseábamos cogidos 20 21 de la mano por los bulevares. A veces y animados por el calorcito de la primavera, nos apoyábamos en el maletero de un Golf o de un Fiat lustroso y nos besábamos como adolescentes. 
    Todo esto hasta que Inés quedó embarazada. Entonces las cosas cambiaron. Tuvo un embarazo muy difícil que siguieron al detalle las madres que ocupaban el patio de butacas y, por fin, dio a luz a un niño grandote y colorado al cual llamamos Nicolás. Y Nicolás fue creciendo. Todo parecía sonreírnos hasta que, sin previo aviso, me echaron del trabajo.
    Al principio, me quedaba en casa haciendo que limpiaba y viendo la tele, pero me resultaba un poco aburrido, así comencé a ir al bar y a beber desde primera hora de la mañana. Más de una noche desperté en la alfombra del vestíbulo sin recordar cómo había llegado. 
    Inés empezó a cansarse de mí. No soportaba mi olor a ginebra. Estaba tan harta que el día en que al entrar tropecé y se hizo pedazos un antiquísimo jarrón chino decorado con dragones y peces, me echó a la calle. Yo, que no tenía dinero, dormía cada noche bajo un puente distinto al abrigo de las Dracónidas, de las Orónidas o de las Leónidas.
    A veces pensaba en Natalia. Incluso estuve a punto de dedicarle algún párrafo desde el escenario para que viera que no la había olvidado. 
    Sin embargo, mi suerte cambió. Un día de noviembre, el famoso empresario de teatro, Cosme Abril, me encontró en una calle del centro. Me reconoció por mi gran papel de novio lo cual me halagó mucho. Mi actuación le había parecido magistral, sobre todo la vuelta de Positano. Ahí sí que me vio suelto, dijo. Yo le sonreí agradecido y él me 22 invitó a almorzar a su casa donde conocí a su mujer. Era una rubia de bote que en tiempos había sido corista y que se llamaba Madeleine, que es un nombre mucho más elegante que Magdalena. Fueron muy amables. Me dejaron ducharme en un baño de mármol con grifería dorada antigua y me asignaron un dormitorio dominado por una gran lámpara violeta. Viví unos meses junto a ellos. Seguí bebiendo como un cosaco, pero cuando estaba borracho me iba a la cama y esperaba a que llegara el nuevo día. 
   Durante estos meses, pasé mucho tiempo con Cosme y nuestra relación fue estrechándose. El mismo día en que me nombró supervisor de guardarropa de su nueva obra, nos hicimos amantes. 
   Yo evitaba mirar al público porque no quería ni pensar en la cara que estaría poniendo Natalia al verme en la cama con un hombre. Es probable que jamás quisiera volver a acostarse conmigo. Por otro lado, mis prejuicios hacían que me sintiera algo culpable ante la posibilidad de que mi hijo se enterara algún día de mis tendencias homosexuales. Pero todo discurrió bien, Cosme parecía ajeno a cualquier cosa que no fuera yo y plantó a Madeleine para poder vivir su amor conmigo. 
   Mi fuerza creció. Cosme me llevaba a los estrenos, me presentaba a los autores más influyentes, me invitaba a pasar el fin de semana en Venecia o a pasear por Estambul entre mujeres de pañuelos de colores vivos en la cabeza y hombres que miraban orgullosos sus cestos de peces plateados.
   Y yo me dejaba querer. 
   Con el tiempo, contagiado del ambiente, comencé a escribir obras de teatro. Eran obras que Cosme aplaudía y llevaba a la escena. Y así, entre bambalinas y lujos, pasaron los primeros quince años de vida en común. Me había 22 23 convertido en un autor más o menos célebre y Cosme era mi esbirro. 
    Mi actitud despótica me avergonzaba a ratos, pero estaba orgulloso de mi atractivo y de mi talento y era algo que el público, sin duda, percibía. Comencé a creerme un gran dramaturgo; creo que lo era. 
   Pero el tiempo no pasaba en balde y una mañana de pleno verano vi levantarse a Cosme y me pareció el títere más repugnante y seboso que podía imaginar. Sudaba y llevaba puesta una camiseta de tirantes que marcaba su enorme vientre y dejaba ver gran cantidad de vello blanco. Sin mediar palabra, le amenacé con abandonarle. Además, yo nunca había sido homosexual. 
    Aunque en su cara vi un sufrimiento infinito fui implacable.
    A la mañana siguiente recogió sus cosas y me dejó solo y sin un céntimo. 
   Me senté en un escalón de la entrada mientras se oía cierto murmullo entre el público. Me pareció que pensaban que lo tenía merecido y me dio pánico buscar a Natalia. 
   Traté de colocar una nueva obra que había escrito, pero ningún empresario la quiso. Entonces volví a beber, estaba borracho desde la mañana y no tenía dinero para pagar el apartamento. 
   Desesperado, al cabo de un mes llamé a Cosme y le rogué que viniera a verme. Se lo rogué llorando tanto que apareció una noche en mi casa. Llevaba un traje gris de raya diplomática y unos zapatos brillantes. Le recibí —todo hay que decirlo— con un pijama algo manchado de huevo, con legañas y despeinado. 
  Tuvimos una fuerte discusión y yo, que estaba borracho, le amenacé con un cuchillo de cocina. Cosme intentó 24 defenderse, me lo quitó, forcejeamos y acabó clavándomelo en una pierna. Quedé cojo para siempre y, desde entonces, me pasa una pensión para que no muera de hambre. Él volvió con Madeleine y siguen felices.
  Ya me había convertido en un sesentón sin oficio ni beneficio —nunca logré colocar otra obra— cuando supe de la muerte de Inés. Acudí a su funeral porque uno debe ir al funeral de cada persona a la que amó. Además, aún recordaba aquella célebre luna de miel en Positano. Me puse un traje oscuro y entré cabizbajo en la iglesia. En el primer banco pude ver a Nicolás. Era exactamente igual que yo cuando me casé con su madre. Delgado, con un bigote fino y gomina. Iba acompañado de una mujer muy elegante que vestía un traje de chaqueta negro y una blusa blanca. Supuse que era mi nuera. La miré de arriba abajo. Era una réplica de Natalia pero con el pelo ondulado.
   Y como tan sólo me separaban unos metros de mi amada Natalia, dejé el escenario, bajé al patio de butacas y me puse a llamarla. En un primer momento no contestó y temblé ante la posibilidad de que se hubiera ido. Seguí llamándola. El público no sabía si mirarme a mí o atender al funeral de Inés. Algunos me animaban. Viendo mi angustia, cada vez eran más los que me animaban. 
   De pronto, en la cuarta fila se levantó una mujer frágil, de piel blanca y pelo cano. Una mujer que tras observar mi penosa cojera, me reprochó por unos minutos mi incorregible insensatez para después cogerme del brazo con una ternura infinita y emprender junto a mí el camino hacia nuestra casa.




Aranzazu de Isusi nació en Madrid y es Licenciada en Derecho y auditora de cuentas.
Imparte talleres de escritura en diferentes escuelas de arte y dirige varios clubs de lectura. Además, colabora como tertuliana en programas culturales de radio.
Ha publicado dos libros de relatos:  “Cuentos de sombreros y paraguas”(Quadrivium, 2008), que fue traducido al alemán y publicado por la prestigiosa editorial DTV (Deutscher Taschenbuch Verlag) bajo el título “Sehnsucht und andere wirklichkeiten- Deseo y otras realidades", y “Benditas luciérnagas” (Torremozas, 2017)
Su trabajo como cuentista ha sido recogido en numerosas antologías, y galardonado en distintos premios, nacionales e internacionales.

Acerca de BENDITAS LUCIÉRNAGAS
 Dijo  Ángel Zapata (escritor y profesor de escritura creativa)  en la revista de literatura Quimera  
"Benditas luciérnagas, de Aranzazu de Isusi, es uno de los libros más originales aparecidos últimamente en el panorama del cuento español”.
“ Hay, desde luego, una apuesta lúcida y consistente en torno a la esencia de lo literario en este segundo libro de cuentos de Aranzazu de Isusi. Pero la hay como trasfondo a la dimensión que su mismo desarrollo hace pasar a primer plano, a saber: la fruición de una escritura que se propone antes que nada como juego, como una fiesta continuada de la invención y del lenguaje. Benditas luciérnagas es, en este sentido, un libro intensamente imaginativo y lúdico. 
Por derecho propio, pues, Benditas luciérnagas es un libro de cuentos medido, maduro, equilibrado, estructurado por secciones con mucho acierto y bellamente aglutinado por el leit-motiv de las estrellas fugaces. Como es también un libro plenamente, agudamente actual, y lo es en la medida en que las historias que contiene recogen la perplejidad y la labilidad y el aturdimiento y la zozobra del sujeto contemporáneo —coetáneo, habría que decir más bien—, y la recogen desde una punzante y nada complaciente intención satírica, que no excluye sin embargo cierta adhesión a las vicisitudes de los personajes, e incluso, aquí y allá, un fondo de ternura.

En este sentido, Aranzazu de Isusi acierta en algo tan difícil como lo es ese “humorismo del bien” del que tuvieron el secreto autores como Gómez de la Serna o Medardo Fraile, y que sabe detenerse un paso antes del despeñadero de lo dulzón, la ñoñería y el “humor blanco”. Su escritura tiene, a mayor abundamiento, el talento del bien, o el talento singularísimo de decir el bien, sin que esa intempestiva poética de la ben-dición nos horripile y nos estrague, después de Sade o de Lautréamont, de Céline o de Beckett.” 

Dijo Javier Velasco Oliaga  en la revista Todoliteratura:
“Las lluvias de estrellas, refuerzan el tono de los relatos, y  no mojan ni calan el cuerpo, sólo el alma  y nos invitan a ver el mundo con otros ojos, a darnos cuenta de lo que no percibimos a simple vista”.

Dijo Kike Martín ( periodista cultural de Radio Euskadi) 
"Un prodigio de imaginación y sensibilidad."

Dijo Javier Sáez de Ibarra ( Escritor, profesor de literatura y de escritura creativa)
"El libro habla de lo esencial que es lo que seguiría valiendo después de la muerte. Escribe de lo esencial poético viendo el lado más luminoso de la vida".

Dijo José María Sulleiro (Periodista y escritor)
“Lo que como lector me importa es la percepción de que lo que ahí se cuenta es “verdad” ese tipo de verdad que sólo nace del deseo y de la pasión por contarse. Hay mucha ternura en los relatos, mucho humor, no poco lirismo y una piedad tan delicada como amorosa. En pocas palabras, tras la lectura de algunos de esos relatos, uno siente correr por las venas algo más cálido que la propia sangre”.

Dijo Eloísa Martinez Santos (escritora y empresaria) 
“Pongo este libro entre los mejores de relatos que he leído en muchos años.
Destila talento, ironía, escritura fina, estilo e imaginación”.


sábado, 14 de abril de 2018

MANUEL DE LA FUENTE VIDAL / LANZADORES DE CUCHILLOS

Vayamos por el mundo como lanzadores de cuchillos, con el alma y el corazón en parihuelas, rescatada aquella feroz adolescencia en la que jugábamos a dejarnos la piel por las esquinas de la insurrección, mientras nos tatuábamos en el antebrazo un amor y una revolución que nunca llegarían. Poetas malditos y trapecistas sin red, acróbatas en la cuerda floja de la absenta, payasos de las bofetadas, funambulistas enamorados poseídos por la aguja de la desolación. La vida fue aquel circo ambulante donde cruzábamos fronteras, donde nos besábamos colgados de los trapecios, donde nos amábamos entre rugidos de tigres, panteras y leones. Qué queda de todo aquello, me preguntas hoy en esta madrugada de cuchillos, qué queda de tu boca y de mi boca en este cuadro de Hopper que ya es nuestra vida, qué queda de tus besos y mis besos en esta cama que ya no habitan delfines, gorriones ni jilgueros. Y nada puedo contestarte, porque la vida, nuestra vida, se ha convertido en una Torre de Babel, porque sólo nos queda zozobrar en un mar de cicatrices, porque Noé se niega a darnos acogida en las maderas de su Arca, porque Yahvé nos ha señalado injustamente con su dedo.







MANUEL DE LA FUENTE VIDAL
 Es periodista y ha desarrollado toda su vida profesional en el diario ABC, tanto en las secciones de Cultura y Espectáculos como en los suplementos Blanco y Negro y Guía de Madrid, así como columnista de la sección de Madrid (Local) desde 1997. 
Es autor del poemario "Servicios Informativos", que ganó el Premio de Poesía Gerardo Diego de la Diputación Provincial de Soria en 1995 y
 "LAS NACIONES DEL LLANTO" HUERGA & FIERRO editores / Poesía





viernes, 2 de marzo de 2018

AGOSTO un poema de Michael Madsen ( Traducción Antonio Benicio Huerga )


AGOSTO


Había esquejes de cereza marrasquino
sobre la mesa redonda junto a la piscina del 
Hotel Windsor en Nueva Orleans.

Los vi y dejé caer el periódico
en la silla. La última noche fue buena,
paseando por el barrio con mi
camisa abierta bajo la lluvia.

Dios, qué bella la lluvia,
hace que emane cálida
la niebla en la calle. DeAnna y
yo nos metimos en una gran pelea, enzarzados y
alejándonos el uno del otro. Fue
una cálida noche y un largo camino.

Mi querida Nueva Orleans.



AUGUST


There were maraschino cherry stems
on the round table by the pool at
Windsor Court Hotel in New Orleans.

I saw them and dropped my newspaper
on the chair. Last night was good,
walking through the Quarter with my
shirt open in the rain.

God, that beautiful rain,
kind of makes a warm
mist rolling off the street. DeAnna and
I got into a big row, grabbing and
walking away from each other. It was
a hot night,and a long walk.

My beloved New Orleans.



Un poema de Michael Madsen
(Traducido por Antonio Benicio Huerga)


Michael Madsen . Actor . Nació el 25 de septiembre de 1958 en Chicago.
Madsen es también poeta. Ya ha editado varios libros de poemas. Incluso en el año 2001, ganó el premio "Independent Book Publisher's Firecracker" al mejor libro de poemas del año.



miércoles, 28 de febrero de 2018

LLUVIA y CAMBIOS dos poemas de Michael Madsen ( Traducción Antonio Benicio Huerga )

LLUVIA

Chicago, 2 de julio de 1992,
saqué la cabeza por la ventana
hacia una hermosa tormenta
y mojé mi cara y mi pelo;
fue una agradable bienvenida a casa.
Me refiero a la lluvia.
Los hombres del tiempo gruñían
como borregos in creccendo,
así que apagué el televisor.

La bandera americana húmeda
y ondeando al viento debajo de mí me
recordó a mi padre,
que nació un 4 de julio
y recibió el nombre del entonces presidente.

Vi a un aparcacoches
caminando por su zona con
chubasquero amarillo,
luego un gordinflón con camisa blanca,
corbata negra y pantalón negro.
Se podía decir que huía,
pero sabía que se vería estúpido
con su grasa botando de arriba a abajo,
así que siguió caminando mojándose
cada vez más y más.

Ahora estaba empapado, al igual que mis botas
junto a la ventana, y me sentí como
una semilla en el Valle de la Muerte esperando
que aflore de mis tripas.
Dejé abierta la ventana,
tomé dos gin-tonics,
me encendí un piti y
no moví mis botas.




CAMBIOS


Cuando el cielo se pone a llorar,
las gotas de lluvia son lágrimas caídas del cielo, 
creo.

Todo cambia:
los coches, las luces, las noches, la mañana, 
la gente, el hedor, el odio, el ritmo,
el pelo y la cara.
la tierra se pega una ducha,
los hombres del tiempo gruñen y lo demás se moja.




RAIN


Chicago, July 2, 1992,
I stuck my head out the window
into a beautiful rainstorm
and got my face and hair wet;
it was a nice welcome home.
The rain I mean.
The weathermen grumbled
like groutheaded goat snappers
so I turned the TV off.

The American flag wet
and flapping in the wind below me
reminded me of my father
who was born on July 4th
and named after the president of his day.

I saw a parking lot attendant
walking across his lot in
yellow rain slickers,
then a big fat guy in a white shirt,
black tie and black pants,
you could tell he wanted to run,
but he knew he'd look stupid
with his fat bubbling up and down
so he kept walking and
kept getting wetter.


I was wet now as were my boots
by the windows, and I felt like
a seed in Death Valley waiting
for my gut to sprout.
I left the window open,
drank two vodka tonics,
lit a cigarette and
didn't move my

boots.







CHANGES


When the sky starts to cry,
Raindrops are like tears from heaven,
I think.

Everything changes:
the cars, the lights, the nights, the morning,
the people, the stink, the hate, the pace,
the hair and the face.
the earth taking a shower
the weathermen grumble and things get wet.




Michael Madsen . Actor . Nació el 25 de septiembre de 1958 en Chicago.
Madsen es también poeta. Ya ha editado varios libros de poemas. Incluso en el año 2001, ganó el premio "Independent Book Publisher's Firecracker" al mejor libro de poemas del año.



Poemas de Michael Madsen.
(Traducidos por Antonio Benicio Huerga)





miércoles, 22 de noviembre de 2017

MICHAEL MADSEN traducido por ANTONIO BENICIO HUERGA / DALE

DALE

A veces, de camino a casa, desabrocho mi cinturón de seguridad poco antes de la última milla.
Y siempre pienso en Dale Earnhardt quien al parecer hizo lo mismo en la última vuelta
de Daytona 500*, la que dicen, es la razón por la que fue asesinado
al golpear su poderosa máquina contra el muro.
Así, el trueno que Dale era
partió en silencio.
A una última milla de casa, a las puertas de la meta. De mis hijos y mi esposa, y los perros... la lagartija.
Las tortugas, los pájaros y las hormigas en la despensa. Las ratas muertas en el garaje y las crías de ardilla ahogadas en la piscina.
Viejas imágenes sobre la mesa de "ancestery punto com" y la luz del contestador en el teléfono.
La motocicleta de Gent, en 'Hell Ride'**, en el aparcamiento y mi gran Ford azul que me llevó una vez más
donde ahora esto escribo y vuelvo a pensar en tantas cosas
que mi cabeza estallaría
como una Bomba Atómica.
Cuando vivía a tope y estaba en todo el esplendor de mi juventud pensé en pilotar un coche de carreras
pero ahora es solo una idea tonta, pero hubo una vez un hombre valiente que lo hizo.
Lo hizo mejor que ninguno.
Su nombre era Dale.
Y desde esa fatídica tarde, cuando se desenganchó a más de 300 km/h
en dirección hasta donde fuera que había de llegar.
Desde entonces cuando he hecho esto en mi vida
ha sido pensando en él.




Notas del traductor 
* Carrera anual de 500 millas (800 km) de recorrido, celebrada en el Estado de Florida (EEUU). Una de las más importantes del país. 
** La frase original es intraducible, ya que es un juego de palabras aludiendo a la película 'Hell Drive' (2008), que protagonizara interpretando a The Gent.




DALE

Sometimes, towards home, I unfasten my seatbelt before the last mile to the finish
And I always think of Dale Earnhardt who apparently did the same thing on the last lap
Of the Daytona 500, which they say, is the reason he was killed
When his mighty machine hit the wall,
And that rolling thunder that was Dale,
Went quiet.
One last mile to home, to the front gate. To my sons and my wife, and the dogs... the lizard.
The turtles. The birds and ants in the pantry. Dead rats in the garage and baby squirrels Drowned In the pool.
Old pictures on the table for Ancestery. com and the message light blinking on the phone.
Hell Ride Gent bike in the driveway and my big blue Ford carried me back once again
Where I write this now and back to thinking about so many things
That my head might explode
Like an Atomic weapon.
I thought about driving a race car for a living when I was in the strength of my youth,
But now it’s just a goofy idea, but there once was a brave man who did it,
Did it better than anyone.
His name was Dale.
And ever since that fateful afternoon, when he unhooked at over 200 mph
On his way to wherever he was meant to go.
I have never done it myself on my to whatever is left of my life
Without thinking of him




Michael Madsen . Actor . Nació el 25 de septiembre de 1958 en Chicago.
Madsen es también poeta. Ya ha editado varios libros de poemas. Incluso en el año 2001, ganó el premio "Independent Book Publisher's Firecracker" al mejor libro de poemas del año.





domingo, 1 de octubre de 2017

PAQUITO NOGALES / 1 POEMA




Me comería un monte si no fuera
porque tengo mendrugos de tristeza congénita

Me comería un pez
un pájaro
una piedra
la fuente centenaria de una plaza de pueblo

Me comería un árbol
o todo un bosque de ribera
con su río y con todo
barbos
ranas
culebras
y un puente de tres ojos también
si lo tuviera

Me comería el belfo de un caballo
el lomo gris de un lobo
un calamar gigante
y las alas de un buitre

pero está mi despensa a rebosar
de mendrugones resecos de tristeza

y en mi casa no se tira la comida.





"Nadando en la nada" obra de Paquito Nogales

Paquito Nogales : Poeta, performer, músico experimental

viernes, 11 de diciembre de 2015

CHARO de la Varga / 3 POEMAS

CHARO de la Varga

3 POEMAS







La sospecha está posada sobre tu rostro.
Notas que revolotea a tu alrededor
y la espantas como a un insecto molesto.
Algo antiguo
 mil veces desfilando  por delante de tus ojos.
Los tópicos se cometen como delitos cansinos,
 las señales de alerta están a la venta en cualquier ferretería.

Vampiros histriónicos
dan lecciones de moralidad
en pareja o a domicilio.
Has caminado tantas veces detrás de tu sombra
que llevas la espalda a descubierto.

Dime que estás junto a mí y que cuentas conmigo,
somos multitud en un despoblado de ternura.
El aire olía a tormenta como otras veces.
Aquellas miradas turbias
preñadas de peces metálicos
 que se estrellan
rompiendo el océano.




DÉCIMA DE SEGUNDO


La muerte vino para inundar mi casa.
Se filtró por los resquicios de la puerta esbozando nubes de tormenta,
augurando un invierno perpetuo.
Gotas de una lluvia densa martilleaban cada día.
Cada día percuten con un compás disonante.
Parece que todo lo que amé se disuelve en el ácido de la negligencia
y yo comienzo a estar sin ser, me difumino, soy capaz de atravesar las paredes.

Hoy sueño con un día en el campo, y ciertamente
la hierba brilla como sólo puede hacerlo en un sueño.
Mi madre se convierte en mi padre por una décima de segundo.
Viste un jersey color púrpura y sonríe a sus hijos que lloramos maravillados.
El suelo está vivo.
Bajo mis pies respira un murmullo resbaladizo de insectos y raíces.








SILENCIOS


Lo que no se dice
nos pellizca los párpados,
y tenemos que cerrar los ojos
para que no eche las ramas ahí afuera.

Lo que callamos
extiende sus raíces por las venas,
tan real y corpóreo
como el soplido que aviva el incendio.

Lo que no te digo, lo que tú callas,
permanece viajando entre la piel y la carne
en un murmullo de erizos.

Y algunas veces
crecen tanto sus tallos,
que se nos acaba desbordando
una insurrección de flores mudas
desde las yemas de los dedos.







Fotografía tomada en Irlanda por Charo de la Varga




CHARO de la Varga, nacida en Zaragozaes poeta y artista plástica.
Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza.
Autora del poemario Amotinada (XXII Concurso de Poesía Ciudad de Zaragoza, 2005).
Ha participado en el Festival de Poesía del Moncayo y en numerosos recitales poéticos.
 En el 2006 publica HVALS con el pintor Jabier Burguete, conjugando pintura y poesía.
Incluida con varios poemas en la antología YIN (Poetasaragonesas 1960-2010) de la Editorial Olifante.
Integrante durante 2012-2013 del espectáculo de música y poesía Materia Oscura, junto al músico Gustavo Giménez en el que interpreta poemas propios.
Varios de sus poemas se recogen en publicaciones o antologías como Tiempo Visible (libro con poemas de 130 autores y fotografías de Edu Barbero),  Ábreme, Versos Entintados (Proyecto del I.E.S. Damian Forment de Alcorisa, 2014), Rocío Erótico (Edición de Paco Rallo, 2013), MECagoenusté (Edición conjunta de Yaguru, Libros del imperdible y Amordemisamores, 2015), así como en numerosos blogs o revistas digitales.
Ha formado parte de diversos proyectos de poesía escénica, como El clan de las Bosnias. Junto a la poeta Elisa Berna, con la que conforma la pareja creativa Hermanas del Hambre,  está realizando el espectáculo de poesía experimental Recetas de Pan y Agua, cuyos poemas se recogen en una plaquette recientemente autoeditada.
Forma parte de la antología de poesía AntiaéreA  (Pregunta ediciones, 2015) y del encuentro poético homónimo, del que se deriva esta publicación, organizado por la librería social Pantera Rossa de Zaragoza.

Forma parte del proyecto multidisciplinar Zaragoza Rebelde, movimientos sociales y antagonismos 1975-2000 donde es correctora de estilo del libro con el mismo título, además de correalizadora del documental Con el corazón en la calle, que formo parte de esta muestra.
Realizadora del documental La Plaza Habitada y participante en numerosos cortometrajes como ayudante de producción o de vestuario, entre otros.

Como artista plástica participa en la exposición La FranjaRoja. Posteriormente lleva su exposición de Poesía Visual en ganchillo a la Escuela Oficial de Idiomas de Zaragoza y a la Librería Pantera Rossa, donde también exhibió su instalación Sopa de Pantera en el escaparate.
Coordinadora e integrante de la muestra zaragozana del proyecto Andante, exposición colectiva sobre hormas de madera intervenidas artísticamente, en Espacio en Construcción.
Participante en las exposiciones colectivas Grotesque and BeautySouvenir  y PuteArte.
Participante en la exposición Poesía Visual en Aragón, muestra que se realizó en el Centro de Historias de Zaragoza en 2014.
Participa en la muestra Termodinámica vs dinámica de la especulación dentro de la feria CERCO2015.