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lunes, 20 de noviembre de 2017
ROBERTO JUARROZ / UN TEXTO CASI INÉDITO (parte I )
" La verdadera claridad emerge de las cosas. No es una gracia ni un milagro. No es tampoco una inundación, un flujo exterior , una pátina o un vestido. Pareciera no depender de la luz , sino de una fuerza reveladora, de una culminación del crecimiento, de una irradiación de la forma .He aquí la palabra que importa: la claridad procede de la forma, deriva de ella, es uno de sus frutos privilegiados. Por eso, donde hay forma hay claridad y no a la inversa. Y por eso la poesía es siempre claridad, aunque esté tejida con sombras .
Pero la claridad así entendida no es holgura visual, ni tobogán para que resbale con facilidad la mirada. Se parece más bien a la sustancia misma del ojo que mira y hace que éste se reencuentre con el mundo, reengendrándose en el acto de mirar, reconociéndose por fin en la secuencia de lo real. La poesía es claridad porque es también reanudación y comunión a través del lenguaje, que no es más que otro modo de ver . La poesía es la mirada menos transitoria y más diferente y es sin embargo la única que puede compartirse. Extremo de la visión, claridad del extremo . " ..............
continuará
jueves, 12 de junio de 2014
ALVARO MUTIS, MICHEL HOUELLEBECQ, ROBERTO JUARROZ / GRIETAS
ALVARO MUTIS
GRIETA
Ampárate en los suaves ángulos de tu miseria.
Ten presente a cada hora
que su materia es tu materia,
el único puerto del que conoces cada rada,
cada boya, cada señal desde la cálida tierra
donde llegas a reinar como Crusoe
entre la muchedumbre de sombras
que te rozan y con las que tropiezas
sin entender su propósito ni su costumbre.
Que te sea como agua bautismal
brotada de las grandes cloacas municipales,
como los arroyos que nacen en los mataderos.
Nunca dejes de lado tu miseria,
así descanses a su vera
como junto al blanco cuerpo
del que se ha retirado el deseo.
Ten siempre lista tu miseria,
y no permitas que se evada por distracción o engaño.
MICHEL HOUELLEBECQ
GRIETA
Cala tu miseria,
sondéala, conoce sus más escondidas cavernas.
Aceita los engranajes de tu miseria,
ponla en tu camino, ábrete paso con ella
y en cada puerta golpea
con los blancos cartílagos de tu miseria.
sondéala, conoce sus más escondidas cavernas.
Aceita los engranajes de tu miseria,
ponla en tu camino, ábrete paso con ella
y en cada puerta golpea
con los blancos cartílagos de tu miseria.
Compárala con la de otras gentes
y mide bien el asombro de sus diferencias,
la singular agudeza de sus bordes.
y mide bien el asombro de sus diferencias,
la singular agudeza de sus bordes.
Ampárate en los suaves ángulos de tu miseria.
Ten presente a cada hora
que su materia es tu materia,
el único puerto del que conoces cada rada,
cada boya, cada señal desde la cálida tierra
donde llegas a reinar como Crusoe
entre la muchedumbre de sombras
que te rozan y con las que tropiezas
sin entender su propósito ni su costumbre.
Cultiva tu miseria,
hazla perdurable,
aliméntate de su savia,
envuélvete en el manto tejido con sus más secretos hilos.
Aprende a reconocerla entre todas,
no permitas que sea familiar a los otros
ni que la prolonguen abusivamente los tuyos.
hazla perdurable,
aliméntate de su savia,
envuélvete en el manto tejido con sus más secretos hilos.
Aprende a reconocerla entre todas,
no permitas que sea familiar a los otros
ni que la prolonguen abusivamente los tuyos.
Que te sea como agua bautismal
brotada de las grandes cloacas municipales,
como los arroyos que nacen en los mataderos.
Que se confunda con tus entrañas, tu miseria;
que contenga desde ahora los capítulos de tu muerte,
los elementos de tu más certero abandono.
que contenga desde ahora los capítulos de tu muerte,
los elementos de tu más certero abandono.
Nunca dejes de lado tu miseria,
así descanses a su vera
como junto al blanco cuerpo
del que se ha retirado el deseo.
Ten siempre lista tu miseria,
y no permitas que se evada por distracción o engaño.
Aprende a reconocerla hasta en sus más breves signos:
el encogerse de las finas hojas del carbonero,
el abrirse de las flores con la primera frescura de la tarde,
la soledad de una jaula de circo varada en el lodo
del camino, el hollín en los arrabales,
el vaso de latón que mide la sopa en los cuarteles,
la ropa desordenada de los ciegos,
las campanillas que agotan su llamado
en el solar sembrado de eucaliptos,
el yodo de las navegaciones.
el encogerse de las finas hojas del carbonero,
el abrirse de las flores con la primera frescura de la tarde,
la soledad de una jaula de circo varada en el lodo
del camino, el hollín en los arrabales,
el vaso de latón que mide la sopa en los cuarteles,
la ropa desordenada de los ciegos,
las campanillas que agotan su llamado
en el solar sembrado de eucaliptos,
el yodo de las navegaciones.
No mezcles tu miseria en los asuntos de cada día.
Aprende a guardarla para las horas de tu solaz
y teje con ella la verdadera,
la sola materia perdurable
de tu episodio sobre la tierra.
Aprende a guardarla para las horas de tu solaz
y teje con ella la verdadera,
la sola materia perdurable
de tu episodio sobre la tierra.
| fotos :alicia gallegos |
MICHEL HOUELLEBECQ
LA GRIETA
En la inmovilidad, el silencio impalpable,
Yo estoy ahí. Estoy solo. Si me golpean, me muevo.
Trato de proteger una cosa roja y sangrante,
El mundo es un caos preciso e implacable.
Hay gente alrededor, los oigo respirar
Y sus pasos mecánicos se cruzan sobre el enrejado.
He sentido, no obstante, el dolor y la rabia;
Cerca de mí, muy cerca, un ciego suspira.
Hace muchísimo tiempo que sobrevivo. Tiene gracia.
Recuerdo muy bien los tiempos de esperanza
E incluso recuerdo mi primera infancia,
Pero creo que es éste mi último papel.
¿Sabes? Lo vi claro desde el primer segundo,
Hacía algo de frío y yo sudaba de miedo
El puente estaba roto, eran las siete en punto
La grieta estaba ahí, silenciosa y profunda.
ROBERTO JUARROZ
[...]
domingo, 20 de abril de 2014
Layla Martínez: Todo hombre es la historia de sus cárceles
ACERCA DE LA POESÏA DE ROBERTO JUARROZ
Layla Martínez: Todo hombre es la historia de sus cárceles: Paso la tarde leyendo en la terraza. Dentro de poco me traslado a una casa que no tiene balcones, y creo que los voy a echar de menos...
http://vidadeperrxs.blogspot.com.ar/2014/04/todo-hombre-es-la-historia-de-sus.html
Layla Martínez: Todo hombre es la historia de sus cárceles: Paso la tarde leyendo en la terraza. Dentro de poco me traslado a una casa que no tiene balcones, y creo que los voy a echar de menos...
http://vidadeperrxs.blogspot.com.ar/2014/04/todo-hombre-es-la-historia-de-sus.html
viernes, 30 de noviembre de 2012
ROBERTO JUARROZ / No existen paraísos perdidos
ROBERTO JUARROZ
No existen paraísos perdidos.
El paraíso es algo que se pierde todos los días,
como se pierden todos los días la vida,
la eternidad y el amor.
Así también se nos pierde la edad,
que parecía crecer
y sin embargo disminuye cada día,
porque la cuenta es al revés.
O así se pierde el color de cuanto existe,
El paraíso es algo que se pierde todos los días,
como se pierden todos los días la vida,
la eternidad y el amor.
Así también se nos pierde la edad,
que parecía crecer
y sin embargo disminuye cada día,
porque la cuenta es al revés.
O así se pierde el color de cuanto existe,
descendiendo como un animal amaestrado
escalón por escalón,
hasta que nos quedamos sin color.
Y ya que sabemos además
que tampoco existen paraísos futuros,
no hay más remedio, entonces,
que ser el paraíso.
escalón por escalón,
hasta que nos quedamos sin color.
Y ya que sabemos además
que tampoco existen paraísos futuros,
no hay más remedio, entonces,
que ser el paraíso.
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