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viernes, 27 de septiembre de 2013

JAVIER GALARZA / ANTAÑO SINCRÓNICO

JAVIER GALARZA


ANTAÑO SINCRÓNICO


Amanecía y tenías la canción
más linda de los lavaderos,
del color del patio de los emigrantes.
No nos salvamos
sin quien cante o cuente, decíamos.
Lo nuestro habló: un poeta venera el aullido
de sus lobos, así como un pintor mutila sin piedad
las sobras de su cuerpo o un músico restituye 
el prestigio del silencio.
Por la tarde, no te hallaba en los portarretratos,
y suelo faltar en los espejos.
Tuvimos galas en el bosque.
y lo nuestro habló:
hay artistas que de tan salvajes,
lloran el rocío sobre las cortes.
¿De qué serviría una deidad que no priorice
la pasión a las prisiones, una mujer sin labios,
una mirada sin salvajismo, un profeta sin espada,
un amigo sin desesperación
un hombre sin cicatrices?



J.G.,poema inédito.


Javier Galarza nació en 1968 en Buenos Aires. Entre 1997 y 2000 dirigió la revista Vestite y Andate. Publicó los libros Pequeña guía para sobrevivir en las ciudades (2001) con arte de Gastón Pérsico, El silencio continente (2008), Reversión (2010, Tropofonia, Belo Horizonte) y Refracción (añosluz, 2012). Dirigió la Revista del Festival Poesía en la Escuela (2011) y compiló la antología Infancias (añosluz, 2012). Es profesor Asociado de la Fundación Centro Psicoanalítico Argentino donde dio cursos sobre Hölderlin, Rilke y Paul Celan. Se dedica a la enseñanza y a la investigación literaria. Actualmente está trabajando en  un poemario que será publicado este año.


Aquí su libro EL SILENCIO CONTINENTE
http://issuu.com/regalepoesia/docs/elsilenciocontinente/1



foto y diseño : AliciaGallegos


viernes, 1 de febrero de 2013

JAVIER GALARZA / LAS PERCHAS

JAVIER GALARZA




LAS PERCHAS

1.

 me abruma la simultaneidad del transcurrir,

las imágenes que los espejos saben guardar,
las muecas del amor que se pierde en la penumbra,
los pliegues de tristeza que prolongan cada desvestir,
enredando junto a la ropa el silencio de esta desnudez.

2.

te convoca este momento,
porque hubo sombras, y fuimos pocos
los que guardamos el secreto.

3.

no vi el amanecer hasta que dormimos juntos.
desde que te fuiste despierto solo y asustado.
no tengo albas sin tu cuerpo.

4.

ya crezcan mis manos al vacío de los días
hacia donde esta lluvia ya no sabrá de mí.

 
de El Silencio Continente, 2008, De los cuerpos del amor, Libro I.

JAVIER GALARZA

JAVIER GALARZA





Somos insinuados como sombras
en las tardes prontas breves y huidizas del otoño.
Lejos, una voz clama por los retornos.
Resistimos en el movimiento silencioso de la espera,
ese susurro de la tarde donde nos dejamos perder,
cuando hasta la última sombra
sugiere anonimato y silencio.

viernes, 30 de noviembre de 2012

JAVIER GALARZA / SIN MEDIDA

JAVIER GALARZA
SIN MEDIDA



estas sombras adheridas a nuestras pieles
de caricias sin medida en distancias cuerpos luz
dan medida de nuestro desamparo?
pasada la primavera con su ensueño de promesas
y la celebración de los cuerpos del estío
aún estarás aquí cuando llegue el otoño?
y cuando ya nada cobije
y las sombras caigan sobre casa
qué contendrás
qué abarcarás
de este cuerpo que se duele en los inviernos
y te tiembla porque sí




J.G.
(De El silencio continente, 2008, Libro III, De los cuerpos del amor, parte II)







Escribe Hannah Arendt en Vita activa: “En la pasión con que el amor aprende solamente el quien del otro, se deshace como en llamas el espacio intermedio del mundo, por el que estamos unidos con otros y a la vez separados de ellos. Lo que separa a los amantes del mundo común es el hecho de que ellos carecen de mundo, de que el mundo entre los amantes está quemado”. (1) (2) El amor sin testigos que Arendt mantuvo con Martin Heidegger. Quizás la filosofa hubiera adherido a aquel poema que Paul Celan escribió para Ingeborg Bachmann: “Es hora de que se sepa./ Es hora”. Leemos estos versos en un poema escrito por Arendt durante el tiempo en que fue amante del filósofo alemán: “¿Por qué me das la mano/ con timidez y escondido?/ ¿Vienes de país tan lejano/ que desconoces nuestro vino?”. La ambiciosa mujer de Heidegger, Elfriede, cuidaba la reputación de “la familia” y no veía con buenos ojos que las estudiantes se acercaran al profesor. Mantuvo especial distancia con Arendt, por la evidente preferencia que Heidegger sentía por ella y por el hecho de que Hannah era judía. Testigos para el amor. Constancia o evidencia de la pasión o del crimen

J.G.

1. Escribe Rilke en La séptima elegía: *En ningún lugar, amada, existirá el mundo sino adentro./ Nuestra vida avanza transformando. Y decrece cada vez/ más lo de afuera, hasta la insignificancia. 

2. Jean Starobinski tiene un ensayo sobre Bonnefoy donde refiere la insistencia de la palabra “mundo” en el poeta. Da como ejemplo el epígrafe de Hölderlin que Bonnefoy utiliza en su libro, Desierto ayer reinante: “Deseabas un mundo, por eso tienes todo y no tienes nada”.

P.D: La historia como un inventario de deseos. La historia en todos los cuerpos