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jueves, 18 de septiembre de 2025

ÁNGEL ORTUÑO / LEVANTAS UNA PIEDRA Y SALEN CUATRO POETAS

 LEVANTAS UNA PIEDRA Y SALEN CUATRO POETAS

Y luego ni siquiera te agradecen por sacarlos, van
a tu casa y se instalan
como los patos abusivos que bebían, bailaban y se comían
todo
allá donde el cerdito amable que no usa pantalones.
Te insultan y te dicen
que si no los entiendes, deberías extirparte
los cisticercos del cerebro
porque
¿sabes?
te hacen mucho mal y también te impiden
apreciar la belleza
deslumbrante
del mundo


poema que recordó recientemente León Félix Batista y compartió Juan Jesús Hernández López

CLIKEA AQUÍ para leer algo más de Ángel Ortuño



martes, 26 de mayo de 2020

Si fuese un río.../ Jeanne Karen responde.../ Río Ayutla, México

Octavo Boulevard pregunta: Si fueses un río del mundo...¿cuál serías? y ¿por qué?
           Jeanne Karen  responde:


Si fuera un río del mundo, sería del que llevo las aguas, el río de Ayutla ubicado en la Sierra Gorda de Querétaro, casi en el corazón de México. Su torrente viene arrastrándome desde la infancia para que un día me desboque.
Aparece a menudo en mis sueños ese cuerpo turquesa encabritado y me deja otra vez el sol blanco y lejanísimo como un espejo, de nuevo soy la niña rota, aventada a la orilla, besando una enorme piedra, porque quedé atrapada por un remolino que me arrojó en la escarpada orilla, el agua se enfurece cuando se encuentra con el río Santa María, oscuro, arenoso y templado, por las características de ambos sus aguas no pueden mezclarse, fluyen juntos, pero no se abrazan, se ve claramente la diferencia entre los dos, el color azul profundo del Ayutla y el color café claro del Santa María, es un espectáculo único, difícil de no notar, de no sentirse atraído por esas violentas aguas, hay un rumor que llama.
El río de Ayutla no es el más caudaloso, no es el más profundo, ni el más frío, pero en mi mente cala en la hondura, mi pecho permanece helado de tanto perderme entre sus aguas. Hay que llegar al sitio llamado Adjuntas, caminar sobre el puente y admirar la belleza del paisaje, de lejos se ven los turistas, los puestos de comida, los pequeños autos, pero lo que más sorprende es la terquedad del río de Ayutla, tan azul, tan absurdo, tan hermoso, tallando sus piedras oscuras, haciendo pozas y caídas de agua, va en busca de otro río, el enorme y terrible Pánuco, para después perderse en el Golfo de México. Mi río, el Ayutla, es la representación de mi vida, de mi oscuridad y de luz, de ruido inmisericorde y a veces de un silencio que lo devora todo.



Jeanne Karen (San Luis Potosí, México, mayo de 1975)
Tiene diez libros publicados, entre ellos: El club de la tortura (Ediciones Sin Nombre, CDMX 2005), El gato de Schrödinger (Editorial Ultramarina, Sevilla 2007), Cementerio de elefantes (Ediciones Fósforo, CDMX, 2013), Púrpura Nao (Editorial Grito Impreso, San Luis Potosí, 2018), Menta (Editorial Ponciano Arriaga, 2019, San Luis Potosí, con ese título ganó el Premio 20 de Noviembre del 2018)
Su obra ha sido difundida en medios impresos y electrónicos. Ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes en la categoría de creadores con trayectoria y ha ganado varios premios, entre ellos el Premio Manuel José Othón y el Salvador Gallardo Dávalos.
Una escuela de nivel básico lleva su nombre. Por el momento prepara dos libros de poesía y una novela.


 
Unión del Ayutla con el Santa María

sábado, 27 de mayo de 2017

JEANNE KAREN / X 3



La desesperanza es tan densa como cualquier materia


Te he dicho: la vida es esta manifestación de hechos
y formas arbitrarias que desfilan frente a nosotros
Pero ¿cuándo comenzaremos a movernos?
¿O nos quedaremos quietos a escuchar cómo todo fluye
en una especie de efecto doppler de la mente?

No se nace con un dios
¿O es que no estamos hartos
de ver cómo se descuartiza el hombre
por cuestiones de afiliación religiosa?

Algo debiera ser universal
por ejemplo: amar a los demás como a uno mismo
aunque esto no aplique a los suicidas


(Del libro Hollywood, Editorial Ponciano Arriaga, San Luis Potosí 2008)




TARDE DE TEATRO

                                                               I                                                                              
Existió para nombrarlo o
existió al nombrarlo
Existes para ser nombrado,
para ser removido del fondo de la nada y
crecer como un relámpago sobre la calle.
Correr, retroceder                      cauce vencido por el río
El árbol trueno crece a las orillas.
Los ojos del relámpago se abren bajo su sombra
son acaso lo mismo:
                                   voz, luz, trueno y relámpago.


                                                                  II

Un pájaro azul
Canta a su agua azulísima en la panza y un látigo
de colores forja un hombro para un brazo, una mano para los dedos.
El personaje es una flecha que se incendia al tocar el suelo.
Pero la pesadilla está más clavada que una estaca de plata
en el corazón tembloroso del poema. Es un cascabel de sordidez,
una casa de espejos vacía, una flor que se desangra.

   Las plumas no son el vuelo; mi pluma es la libertad. Quien no ha saciado la vista está encontrando algo bajo las hojas muertas de los árboles. Yo busco algo con los ojos cerrados: una luz que crece en mis orillas, una flama que arde con el carbón de las palabras que pienso, un fuego que no se extiende.

                                                                   III

De pronto veo mis cabellos ovillarse en el suelo. Un ser nace de mi desgracia. Un ser que ha sido atado a la enfermedad por un pelo de color cobre y otro negro; por la mugre, las boronas, los restos de la cena, los hilos viejos de las sábanas. Soy yo en la locura, tendida muerta en una parte diminuta, allí en el salón, luego sobre el escenario, volando con mis cabellos que besan el aire. Estoy pesada como siempre y con las rodillas acalambradas; con la angustia de estar tendida sobre el mundo, absurdamente viva.
Lo he descifrado: Hölderlin cruzaba su corazón cada tarde por un puente, después su rebaño, otro día trataba de regresar y no sabía cómo pronunciar las palabras para construir el puente ya olvidado, la tarde, las ovejas.

   Cruzamos puentes, como la aurora cruza la noche. No debo ir sola sobre el puente, no debo caminar sola bajo el puente. Y el orégano refresca mi memoria como la brisa de la tortura. Vuelo por encima del puente. Es una postal de la tarde en una bolsa de mi pantalón.
                              Todo parece tan perfecto en el papel.


                                                                 IV

El relámpago es
un animal luminoso
en la palma de mi mano
El caballo de la noche
lleva en sus crines
un prendedor de trueno


(Del libro El club de la tortura, Ediciones Sin Nombre y editorial Nod, Ciudad de México 2005)




Carta desde el hospital.

Las venas se abrían para dar paso a la densidad de la vida, con su suero de tardes en un hospital. Los enfermos somos flores recién nacidas que nos cerramos a la caricia de la noche.
Voy en bata blanca por el mundo, mi cuerpo está ardiendo por dentro y los huesos buscan la forma de salir a dar un paseo y convertirse en aleación. Duele la tarde y su costillar de luz restregándolo en mi cama, la cama que es el único reino, soy parte de su esqueleto, mi dolor es su mugre, el llanto humedece su perfecta sincronía de metal y sábanas de algodón amarillo.
Las máquinas vigilan mi sueño, la torre desde donde descansa el frasco analgésico tiene una luz verde que se expande, ojo de cíclope, me recuerda el hada, las noches y los tragos, el universo verde de una botella, las líneas blancas por donde mi conciencia camina y se pasea, las líneas paralelas que nos llevan al estupor. Estoy colgado del tiempo, todo es blando y languidece. Estoy con la sangre fragmentada, mi peso es igual a la cantidad de líquido que corre por los brazos a través de las muñecas llenas de heridas. Fuera de este cuerpo todo brilla, la vida pasa con los ojos abiertos, con su aliento de estaciones que se van sin mí, con primaveras y veranos que no vuelven para verme romper en el mar desolado de esta habitación. 
Las bacterias comen también de mi espíritu, allí se recrean, construyen colonias que arrasan con lo que había y levantan con su poder dictatorial una civilización del terror. ¡Una destrucción de hemoglobina como fuegos artificiales!


(Inédito)






Jeanne Karen (San Luis Potosí, mayo de 1975), poeta y editora. 
Tiene siete libros publicados: Canto de una mujer en tierra
Cuaderno de Ariadna
La luna en un tatuaje
El club de la tortura
Hollywood,
Cementerio de elefantes
El gato de Schrödinger y algunas antologías. 
Su obra ha sido difundida a través de varios medios impresos y electrónicos en México y en otros países. 
Una escuela de nivel básico lleva su nombre. 
Ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes en la categoría de creadores con trayectoria en el área de Literatura y ha ganado varios premios, entre ellos el Premio Manuel José Othón y el Salvador Gallardo Dávalos. Actualmente se encuentra preparando cuatro libros de poesía y una novela.




viernes, 29 de julio de 2016

EMMANUEL AGUILAR ROCHA / 5 POEMAS

 EMMANUEL AGUILAR ROCHA /
 5  POEMAS 




Sombras

Recuerdo haber sido mordido profundamente
por la sonrisa de aquella sombra
parecía tener melancólicos bochornos
a causa del significado y el significante
ahora no sé si debo llamarle perro
a pesar de que esté volando



Silencio

En una conversación cotidiana
Los verbos
Sirven para entendernos
Pero
Al igual que los sustantivos
Todo puede
Desaparecer
En un abrir
Y cerrar
De boca






Me odio y lo celebro

Me odio y lo celebro
conmigo mismo
Todo mi amor lo puedo dar
al que no me ama ni me odia
pero es mejor suicidarlo
De qué placer puedo untar este vacío
cuando ya todo se habita
como un oficio que ha sido un vaivén
entre el querer, el no querer y el estar vivo
¿Busco entonces la angustia de Dios entre
 estos versos que no me pertenecen?
                                               nunca me han pertenecido
Llevo contra mí la propia
voz que al terminar el poema
debe de ser
mi muerte





El otro

Hoy escribí desde la mesa
Que no está en mi casa
Porque no tengo casa
Escribí que no era yo el que escribía
Sino, que era otro el poeta
Yo sólo estaba en aquella
Silla blanca, repleta de ideas
La mesa era habitada por un libro ciego
De vos apagada y sonrisa ebria
Mientras mi mano izquierda borraba
Líneas del libro, mi mano derecha
Se rascaba la panza
Poco después
[porque me sentí solo]
Busqué la manera de recrear
Lo borrado, de revivir lo ya escrito
Desde la mesa que no está
En mi casa porque no tengo casa




Percances

Todas
Los versos
Que
He pensado
Escribir
Ya
Las cantó
Bob Dylan






Emmanuel Aguilar Rocha, Ciudad Guzmán, Jalisco, 10 de agosto de 1994. 
Promotor y difusor cultural en la región sur de Jalisco. 
Forma parte de la antología madrileña “Versos al aire”  2015. También forma parte de la antología LAVA, poesía auditiva (2015, Zapotlán, Jalisco). 
En 2016 formó parte del consejo editorial de la revista cultural “Síncopa”.  Forma parte del consejo creador del Concurso literario  del CUSUR (en sus ramas de poesía y cuento).




lunes, 9 de mayo de 2016

MARÍA DE LOURDES RAMÍREZ / 3 POEMAS




Nocturno del Vacío


El miedo de no ser sino un cuerpo vacío
que alguien, yo mismo o cualquier otro, puede ocupar
y la angustia de verse fuera de si viviendo
y la duda de ser o no ser realidad.


-Xavier Villaurrutia- 


Que si soy o no soy alguien en la tersa
realidad de una pompa de jabón,
que si la tensión se rompe queda nada
ni el agua ni el limo que deja la acequia.
Miro, que no se dónde me quedé
si en el paso apresurado de la mañana
o en la lenta maroma de la luz vespertina:
enfrento que no tengo el espejo de un otro.
Aquí, en este sitio de cuerpo sólo cáscara
que me envuelve, mortaja que finge vida
o vida que se vuelve mortaja y unción
que se conoce como crisálida de muerte.
Dónde queda la seguridad de un abrazo
que me consuele en este divagar vacíos
que me cubra con cálida calma
que me arrulle en la certeza de un por qué.
Porque estoy cierta de que hay réplica
que esta duda sigilosa tiene una solución
que esta noche de negra luna virgen
he de estar alerta del encuentro que me espera
en el vacío.







Pasos de Hormigas


Tengo frío en esta tarde de lluvia
aguzándome la punta de la nariz
provocando que hormigas hurguen mi ropa
y caminen como fantasmas sobre mi cuerpo.

Los dedos de glacé
portan anillos de plata
-cero noventa y siete-

entre los pliegues de un pergamino
robado de la apoteca de mi abuela.


La garganta se cierra
y surge un suspiro
en la ficción de la conquista
del remontar sobre una historia no común.

Tengo frío en los huesos, repican
con titiritar convulso
en la ansiedad de beber de tu voz de nuevo
de arroparme con el licor de tu mirada.


Me duele la fractura que ya sanó
y los ligamentos que se restablecieron
esos también me duelen

He sacudido mis ropas
ya no están los insectos
no quedó vida parásita
pero aún siento pasos de hormigas en la piel.







Gotas de Rocío


Y yo te fuí armando con partes de mí misma
para hacerte fuerte
y hombre de palabra.

-Mirna Estrella Pérez-



Porque así somos,
porque amando, la realidad la hacemos fantasía
construimos quereres relucientes
gotas de rocío al amanecer,
que se evaporan en cuanto el sol está un poco arriba,
avanzado el día.

Ya sin la humedad
la sequedad del páramo nos regresa
nos sepulta en las grietas rojas del dolor.

Porque somos artífices de un espejo de feria
y el otro, es un artificio, una extensión mal armada
de una luna en que queremos vaciarnos
en la paradoja de llenar una oquedad.

Porque estamos huecas, con una nada
que en lo imposible, tiene como jaula la piel
que nos obliga a buscar en otra piel la salida.

Cuando al fin nos desprendamos de la cárcel
cuando la puerta sea abierta
no habrá nada que contenga a la nada.






María de Lourdes Ramírez
Nacida en Guadalajara Jalisco México, en el año de 1954 es médico de carrera y poemante como una de sus tres hermanas la bautizó. Escribe desde temprana edad, pero de forma errática, es hasta hace 12 años que su mano se acerca a la escritura con constancia. Tiene publicado un libro “Es_quemas” por la Universidad Autónoma de México.








viernes, 30 de octubre de 2015

LUIS ALBERTO ARELLANO / Tríptico de la Cabeza de Moro


Tríptico de la Cabeza de Moro


*

Soñé que ser un arma
era una forma aburrida de creer en los cipreses
paganos y en las esferas de polímeros
encerradas en un sótano de
tucson/arizona
Soñé que ser un arma
era la herramienta favorita
la escala perfecta
el abatimiento doble
y la certeza precedida por el relámpago
al interior de una cavidad no desnuda
Gritaba Giorgio di Chirico
mientras pulía los lentes de sus anteojos
con una escofina de mango doble
sobre su taza de café frío

Abrir las alas en forma de corrientes
anémonas o silenciados cefalópodos
Soñé que era fácil ser un arma
y era aburrido ser tu vientre
un tejido sobre otro
acumulando
negaciones vitriolo
y contenidos falsos como los recipientes
de olivas que nos dejan por la mañana
al alcance de la mano

Podemos fingir que ser un arma
es un destino manifiesto
una determinación afortunada
o el secreto murmullo del cosmos
calentando la tetera con sus dedos
de arena
Pero no podemos fingir
que ser un arma es la solución
preferida por las liebres
aposentadas en el interior de los muros
ni la recomendación materna
para amamantar a un primogénito
Soñé que ser un arma era correcto
y necesario
en este aburrido fin del mundo






*

La primera página del Finnegan's wake
contiene una coloración carmesí
única para definir contornos no reales
en las vallas publicitarias
Sospechaba en voz alta
Jackson Pollock
mientras encendía la radio de bulbos
y baterías doble d que coronaba
el carrito de supermercado
donde transportaba sus posesiones
a la hora:
una cafetera eléctrica
un rollo de alambre de cobre fino
grandes bolsas repletas de latas sin uso
reconocible
Con qué facilidad cambiamos de acera
cuando alguien pronuncia las palabras correctas:
neceser
vida literaria
arribismo industrial
prendas femeninas
mensajes líricos por radio

Es una sorpresa inmensa
cargar dentro de los bolsillos
fragmentos de una vida futura
como se carga la tierra de minerales
después de un fuego controlado
La primera página del Finnegan's wake
contiene todos los secretos
de la pintura clásica
aplicados al remanente de una civilización
que no somos nosotros




*

Qué hago yo si a dios le gusta
tanto mi lengua como para sorberla
todas las noches entre gemidos
que nadie entiende
Qué hago yo si me dice
que me porte mal y esconda los miembros
en una licuadora gigante
o que toque los timbres
de las casas y escupa miles de sonidos
que llamamos la Palabra
para que los de dentro
teman volver el rostro y encontrarse
con una navaja feroz rozando sus las nucas
Gemía exaltada
Tamara de Lempicka sosteniendo
en una mano la botella media vacía
y en la otra el cinto improvisado
con que tenía a raya la gravedad
que amenazaba con descomponer la línea
vertical de sus pantalones de marinero

Qué hago yo qué le respondo
si me pide que corte pequeños deditos
de infantes para hacerme una joya
y las luzca en los mejores salones
de té que hay en Manhattan
o en Bruselas
Qué le respondo si esconde la cara
cada vez que le pido cuentas
y me ríe sobre el vientre
cuando le exijo castigo para mis enemigos
como los sonidos fuertes
y el clima infernal que nos azota
en esta región perdida en el mapa

Cerraré mis oídos con la cera
de mil abejas que cargo en el bolso trasero
y fingiré que no lo veo cuando nos crucemos
en la calle
casualmente como los enamorados
viejos que nadie reconoce como uno solo
y que han perdido la costumbre
de llamarse por su nombre











Luis Alberto Arellano, Querétaro, 1976 - 2017 
Sus libros de poesía son Erradumbre
De pájaros raíces el deseo
Plexo
Bonzo
Contranatura  y 
Grandes atletas negros

En ensayo ha publicado Fotogramas del ocio clase B.

Parte de su obra poética y de sus ensayos han sido traducidos al catalán, inglés, alemán, portugués, árabe y francés. 

Incluido en la antología de ensayo El hacha puesta en la raíz; en el Anuario de poesía mexicana 2007; en  Escribir Poesía en México; en Los más lindos poemas. 21 poetas mexicanos; en Remesa Poética de Ultramar/festival Latinale Berlín; en El Vértigo de los aires 2011; en Cajita de música, Poetas de España y América del siglo XXI; Sólo cuento, volumen V; El Mezcladito, poesía de América Latina; y en la Antología General de la Poesía Mexicana
Becario en cuatro ocasiones por el Fondo estatal para la cultura y las artes; también fue beneficiario de la beca Jóvenes Creadores del FONCA 2008-2009. 
Realizó una estancia de investigación en la New York University, sobre revistas literarias de los años 20. 

Tradujo Todo alrededor de lo que se vacía, de Linh Dinh, para Mantis editores; y 
Una probada de miel, de Bob Flanagan y David Trinidad, para Kodama Cartonera.








Portrait of the Duchess of  La Salle / Tamara Lempicka

sábado, 8 de agosto de 2015

JESÚS GARCÍA MORA / CÓDIGOS Y NORMAS y otros poemas

JESÚS GARCÍA MORA






Fuera del teatro un letrero con luces rojas:  Nadie pertenece a este lugar.
Por un tiempo mi ciudad fue la periferia de tu ombligo
allá por donde las cicatrices de tu operación eran puentes agrietados.
Recuerdo mi lengua sobre tu abdomen        la sensación a mar que producía
la vez que fuimos al parque y acariciaba tu entrepierna frente a los ancianos.
Evocarte me lleva a lugares recónditos       donde payasos lanzan cuchillos a patitos de hule.










Hoy no habrá cena


En época decembrina tener un pino artificial sin lucecitas que lo adornen
sin una estrella en lo más alto   sin regalos en su regazo
en una casa donde se camina entre la oscuridad y es complicado encontrar
la manija de la puerta
te das cuenta que la navidad no es como te lo contaba tu madre
y que se parece más
al alarido del lobo.









Códigos y normas


En esta familia los te quiero son una mentada de madre
los cariño se demuestran con un trago de tequila.
Todos los días desayunamos huevos y frijoles con tortilla
fuera de la mesa principal.

En esta familia los hombres debemos tomar cerveza y ser infieles.

Sobre todas las cosas  hay que hablar de futbol y creer en dios
pero nunca
bajo ninguna circunstancia
nombres a la poesía.








Dactilología


Supo lo que era el amor
cuando escuchó un jingle sin campanas
cuando estrechó la mano vellosa de una botarga vieja.
Sabe que lo bello no es bello
es mutilar      decapitar
desmembrar con la boca.
Esto no es poesía 
es un sordomudo tratando de explicar
silogismos de algo que jamás se tuvo.













 Jesús García Mora (Tijuana, 1986). Poeta. 

 Forma parte de las antologías Somos poetas ¿y qué? Vol.2 ((H)onda nómada ediciones/2011) y Poesía y narrativa hispanoamericana del siglo XXl (Lord Byron ediciones/2014). 

También editor de la revista virtual el humo
Su primer libro lleva por nombre “Detrás de la caja registradora” (Ediciones El Humo/2015).

 Cuenta con un blog http:

//jesusgarciamora6.blogspot.mx/ 

y un soundcloud https://soundcloud.com/jesusgarciamora.