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domingo, 23 de febrero de 2020

DANIELA GAITÁN / Decir el corazón duele en su lado más limpio




decir el corazón duele en su lado más limpio

I
permitir a la colmena que habite

permitir a la palabra
en su lado
más tibio, que abrace
el camino que queda
después de ser larva

después de buscar entre
los recuerdos algún resquicio,
por efímero que sea,
del hogar

esperar que no haga falta
decir aquí duele, aquí
pretender que sigue intacto
el corazón en su lado más limpio

II
Hablarle al corazón porque el corazón entiende

hablarle despaciosamente
como quien se despide de la vida
en el lugar donde la conoció

decirle al corazón: me duele

decirle al corazón: me duele mucho

decirle al corazón: plantaría muchas flores
moradas

decirle al corazón: por ti, plantaría muchas flores
 moradas

decirle al corazón: por ti, plantaría donde duele,
muchas palabras moradas

decirle al corazón: por ti, ya no dolerá más

decirle al corazón: corazón

volver los ojos al frente
y dar un paso y otro y otro más

seguir así
hasta que el corazón responda

y esperar, porque el corazón responde.  






Opus
                                                               descifro mi dolor con poesía
                                                               y el resultado es especialmente doloroso
                                                                              R. Gomez Jattin.

descansa sus manos
en mis manos
persigue sonidos como
las luciérnagas y
derrama brillantísimas
lágrimas que riegan
la hierba
puedo verlo intentando
escalar la estrella de
la noche con el
mínimo silbido

y ahora, inútil,
bajo el reflejo pobre
de una noche extinguida
hace muchas otras noches,
guardo el tesoro de su abrazo

porque Él amó en su única
forma, donde al decirlo
pequeños pliegues de ternura
aparecen en la imagen fría





Daniela Gaitán. Bógota, Colombia, 1993. 
Ha participado en las antologías Hot Babes (Editorial Ojo de pez, México), Pasarás de moda (Editorial Montea, México)  y Liberoamericanas, 80 poetas contemporáneas en su primera edición (Editorial Liberoamerica, Argentina) 
 Participó en variadas plataformas web de poesía. 
Libros de poemas:  Con/cavidad (Perniciosa, Editorial, Argentina) y Senda (Ed. unicornias, Ecuador y Culo de guayabo editores, Colombia). 
Algunos de sus textos se pueden encontrar en su blog personal  http://marimariteje.blogspot.com/
y sus collages en //www.instagram.com/collages_dggaleria/



Collage : Daniela Gaitán 


sábado, 24 de septiembre de 2016

SOFIA RODRÍGUEZ GARCÍA / 2 POEMAS




CACTUS


Te veo a través de la pintura que recrean mis ojos,
el estómago domina mi espalda que se encorva
con un dolor creciente y piernas en escala.

Revientan lapiceros con desechos
¿Y qué más queda?
Esa luz me enferma.

Están tus brazos y la patita blanca de un gato
cactus interruptus en un tobogán de carnes,
un encanto de funerales que otros advierten
(virgen de narices y párrafos infectados)
Mis zapatos aletas nadan cerquita de tus barcos
permanecen alertas de sombreros y un armario abierto
(solo en uve se visualizan, cantan su desahogo)

En el pasillo de fotos que reviven los sitios fantásticos
vuelan arrastrados los honores por esa tierra que yace.

Mejor durar parte del tiempo entre los pájaros y el paraíso,
los plátanos son vestidos como muñecos de historieta
y es ahí donde su temible cuello no permanece tendido.

Ya veré cómo se van lejos de mí los fantasmas de la sangre
ya advertiré sus mojados sueños ir detrás de otros
socorriendo los suicidios que tiñen los carbones secos.





CANTO


Corazón pecaminoso,
¿Qué haré sin vos cuando me entre el arrepentimiento
con las cobijas de la culpa agobiadas en sus puños?
bárbaros llantos de trenes
pecho arrancado a mordiscos

¿Qué haré cuando ya no resista tus gritos y la hipocresía?
bálsamos de semen que cincelan tus arterias y tu andar
bonito
un tun tun que desprecio en mi angustia

¿Para qué me esperas?
Reventadas las lenguas en tu hielo
soñaré otra vez contigo,
agrio corazón de rabias

Entrégame la histeria de un regalo,
sueños tragados y colillas arañadas,
haré una almohada de plumas
y hojas crujientes de otoños.
Corazón pecaminoso,
quiero lunas en ventarrones
y fastidiosos cráteres del odio.

Corazón pecaminoso,
arróllate que irritas
de la prisa
la línea
y la blanca mano.



Bucaramanga, Colombia, 1976.
Escritora, editora y artista colombiana.
Se desempeñó como coordinadora de espacios organizativos como el POECP (Proyecto Organizativo de Educación y Cultura popular), Defensora de Derechos Humanos y de Género, educadora popular, tallerista de literatura y activista en comunidades desplazadas por la Violencia e indígenas. Ex detenida política, años 2003- 2009 donde se desempeñó como presidenta mesa de trabajo, DDHH y docente.
Su obra se encuentra publicada en varias antologías colombianas y de otros países y revistas, principalmente de Rumania (de la asociación de escritores rumanos y en la editorial de la biblioteca metropolitana de Bucarest) Colombia, España, Argentina, Portugal, El Salvador, Chile e Italia.
Publicó “Cada vez que cobija el fuego” de ambivalente editorial y actualmente edita el libro de poemas “El bar de la avenida 33”, una novela, un libro de relatos eróticos (parte de una investigación que viene desarrollando desde el año 2007), producciones audiovisuales y de fotografía enmarcados en lo que ha denominado como “proceso poético, un licor de meu: expresiones sin texto”.
Ha sido invitada a diferentes festivales internacionales de poesía en Argentina y Colombia. Su obra como artista visual y escritora ha sido referenciada en diferentes periódicos del mundo. Su obra ha sido traducida al italiano, rumano, catalán y portugués.





Fotografía:Festival Internacional de Poesía de Córdoba (Argentina ) 2015
Leyendo Sofía RodrÍguez García

jueves, 22 de octubre de 2015

DANIELA GAITÁN / ALT LIT COLOMBIA

DANIELA GAITÁN 






Ciertas cosas deberían estar claras.

para el muchacho que toca el saxofon
en uno de los puentes de la 27 sur.


Cada uno de los movimientos de tus dedos
es el conteo de un tiempo
ajeno a todos.

Minutos y minutos
cuartos de hora,

nada es para siempre aunque se quiera, dicen.

/cuando -todos- es la palabra que uso para encerrar tantos significados
cuando -todo- es la palabra que uso para parecer llena por dentro.


Si hay kilómetros de distancia
vamos a contarlos.

Tú esperas que algo pase, no importa cuándo,

importa que suceda,

después de transitar la misma vida tantas veces y de masticar la piel de otros en la oscuridad,

/cuando -oscuridad- es un cuarto de mi cuerpo donde me despojo del miedo
cuando -otros- es el puente que uso para sentirme más humana

importa sólo eso, que suceda.

No puedo hablarte de la última vez que hice esto o de la última vez que hice
aquello

porque todavía estoy viva,

/cuando -estar vivo- es hacer el ejercicio matutino del movimiento.


porque todavía estoy viva y como tú

espero,

que algo pase.


Los orificios de mi nariz se dilatan
se tornan más fríos

a medida que el aire desciende sobre la avenida, tan denso
que cortarlo es posible


y guardar un poco para llevar a casa
y dejar que fluya


y llenar tus pulmones de mucho más, seguro de que es bueno lo que has hecho.

/cuando -humedad- es la prueba de que has estado aquí por más tiempo
del que tus dedos han podido moverse.

No miento cuando digo que nada importa cuando se pierde
la esperanza, puedo verlo en tus ojos

no te conozco ni sé tu nombre tanto como no me conoces ni sabes el mío
y las noticias del mundo ya no te sorprenden tanto como ya
no me sorprenden a mi


esto no fue lo que pedimos.




En mi sostén una notita acomodada…
Chiquillos corren bajo la lluvia. Sientes un dolor muy fuerte en el pecho. Tu corazón sangra. El hielo de la tarde congela los órganos vivos que tenemos aún. 
Los cuerpos yacen en el suelo repletos de hiedra, de musgo. Los pulmones palpitan suavemente recibiendo oxigeno. Los estómagos, arriba y abajo, agotados, precisaban un profundo y mojado sueño.
Los días, como hombres obesos, hastiados. Los días, enfilados rumbo al holocausto de los recuerdos, convertidos en ceniza, arrastrados por el viento, una madeja enredada con la que jugarán los gatos.
Tras la puerta mi llanto.
De mi llanto, lamentos.
Un pesado silencio enciende una tormenta
asomada a tu ojos.
Descienden por ellos sombras violetas, azules, como alas,
hilos de lluvia marcando un camino extraviado
hace más de mil lunas en tu rostro/ ¿Me pregunto qué seremos mañana
bajo el sol?
Uno, dos, tres, cuatro… Montones, miles, millones. Mi ciudad es una mujer pariendo extraños cargados de sal. Flotamos como polvo diminuto en una urna sellada.
Mi ciudad es una mujer rasurándose la vagina a las dos de la mañana. Elevando sus muertos por el aire en un concurso de cometas.
Si. No. No sé. No lo sé. Tal vez. Quizás. Otra vez.
¿Otra vez?
Otra vez, quizás, tal vez, no lo sé, no sé, no, si.
Un hombre ladra. Una mujer Maúlla. Los niños lloran y su llanto es una infección. Su llanto conmueve almas. Su llanto asesina violadores en serie.
Una ola de mar nos mece en un universo plano.
Todos gritan desde la orilla: ¡regreso!
Vestidos de gala, bebemos vino,
escuchamos la melodía de un saxofón.
Todos gritan desde la orilla: ¡regreso!
Todos gritan desde la orilla: ¡regreso!
En mi sostén una notita acomodada, dice:
¡Ay de ti, dolores, ay de ti mecida por esta ola!
Te vuelves un helecho y la ola te separa.
No te irás muy lejos.
Le doy una lamida a mi helado, pero no soy yo, una mujer con mi rostro sonríe, sonríe largamente, mientras yo soy un caracol navegando en una fuente de chocolate.
regreso al punto de partida, donde mis pasos se dividen entre los que se detienen y los que continúan con la farsa. Los espejos de la madrugada se levantan en la inmensidad del alba, dentro de cada uno observo el universo que nos mece sin reparo, mi ciudad baila con sus muertos. 
El hielo de la tarde nos congela los órganos vivos que tenemos aún.






Daniela Gaitán (Bogotá, 1993).



Escribe poemas y en ocasiones los firma como Dg. Su trabajo literario se encontrará principalmente en marimariteje.tumblr.com y marimariteje.blogspot.com y además en lugares como: revistatn, digopalabra txt entre otros. Hace parte de la antología en edición, Hot Babes. Su único deseo importante es poder caminar sobre el agua algún día.