domingo, 17 de diciembre de 2017

D.R.Mourelle / 7 Poemas de HIJOS DE UNA GRAN PERRA /



Peligro bajo ignorancia


Viento y árboles acuerdan
naturalezas             derramar sobre nosotros esta lluvia
con retraso

una gota resbala
opaca
por el hocico del Negro

no la sacude
su atención la omite
acaparada por el envoltorio de alfajor
recién tirado
por la piba de amarillo

Cruzar la avenida encierra
peligro bajo ignorancia
del rojo y el verde

viento y árboles
acuerdan
la muerte : naturaleza angosta






Torpe como amarra prolija


Subido
a la pila más alta de la quema
el cielo sigue sin estar cerca

el mundo acecha
bien arriba
y subterráneo

Quieto             al amparo de estas chapas
sostenidas por cajones de fruta
el afuera parece más grande

El Negro no sabe
qué se siente
ganar una batalla
su querer le pesa
torpe como amarra prolija
de sangre donde acecha
lo incompleto  




Nuestra inmortalidad depende


Insistir
con eso que el estómago rechaza :
el pan diario que no hay

masticar el vómito
se convierte en un giro más
fisiología

Y estamos vivos

Pasado el tiempo del cachorro
nuestra inmortalidad depende
del azar en el vuelo de las balas
y del mapa de las vigas
dispersas por el Dock





Ese perfume imaginario


La observó largamente
allí             en el balcón
cuatro pisos más arriba
agresiva
desafiante

a la jauría             no le importaba
no pertenecía
no estaba en su mundo

pero al Negro
le caía como la curva de un imán
le bombeaba
hacia los ojos
aquella garúa ensangrentada

Y el olor
ese perfume imaginario que el viento exprimía
más arriba aún             lo volaba





Sonidos de penumbra


A veces
el pasado nos gana
la energía del cachorro
su ausencia de reflejos y
sin pensarlo
saltamos
hacia el barro alquitranado

danza que se pliega desde mucho más allá del futuro
somos figuras
enmascaradas de brillos negros

nos rodeamos así
con esta música nuestra
sonidos de penumbra

y
la muerte se distrae
hasta mañana





Nunca los ojos todos cerrados


Cargado de hambres             ataca y mata
aun malherido             tengamos por seguro
morderá hasta el final

ningún otro movimiento
sería superior a su deseo
los de su clase nunca duermen
sueños compartidos
nunca los ojos todos cerrados

ha visto a muchas madres
dejar caer su cachorro
muerto             en el río

y llegará el día cuando volver
a la madriguera
rechazará su pensamiento




Por el medio del baldío


Hacemos nuestra magia
cada noche
imposible no creer

hablamos de la madre perdida
y nos responde
cuando hacemos             cada noche
nuestra magia
sin antorchas

Imposible no creer que sigue ahí
agazapada
en la curva del olfato
o reír por el medio del baldío
entre huesos que             sabemos
cuesta la vida
roer





Hijos de una gran perra
D.R.Mourelle ( 2003 )







Foto : Agustín Francis; 2007