sábado, 4 de noviembre de 2017

AZUCENA SALPETER / 1 POEMA




ENCUENTRO CON ALFREDO VEIRAVE

Fue un domingo al mediodía
de ésos en los que uno camina con el alma inacabada
Alfredo estaba sentado bajo los peces transparentes
del zamuu yuchán o palo borracho
árbol originario de las estaciones del ferrocarril y las despedidas
tecleaba en su máquina de escribir
una Remington altísima de los años 70
con letras recién emergidas del tohu vabohu
y eran soles en la voz de Chavela Vargas

No me vió
de tanto en tanto despejaba las moscas del yuchán
los falsos rumores sobre el dólar
y los levantamientos cívicomilitares
disimulaba así, con su ojo de búho
cualquier duda sobre los cálculos de Copérnico
y los vestidos de seda de la muerte.
Por sobre su hombro izquierdo marchaba la soledad de las hormigas
que delicadamente transportan grandes piedras
para las pirámides de los faraones
de su hombro derecho subía el palo mayor del filodendro
con su vela a barlovento
prueba de que nos salvaría a todos
a pesar de la caída de los grandes imperios.
De pronto
una de esas flores ebrias de orquídeas
le estampó un sonoro beso en la boca
y ya no lo ví más
o sí
al menos vi su sombra de Orfeo
se paró arriba de la silla y extendió los brazos
"estoy vivo", dijo.



Azucena Salpeter, nació en Formosa, (1942), reside en La Plata. 
Obra édita:
“El pescador de sombras”, poesía, 1979. Sello de honor de la SADE. 
“Y el cielo sonrió”, poesía, 1989, Cuadernos de Sudestada. 
“Las puertas del cielo”, poesía, premio bienal profesor Dr. Pedro Laín Entralgo. 1996. 
“La mitad del cielo”, novela, premio Mercosur 1998.

Su obra inédita anda desperdigada por el tiempo, el silencio y los amigos que quieren recibir.