domingo, 29 de julio de 2018

MANOLO MARCOS / POEMAS y PINTURAS


NOCTURNO

Hasta se ríe tu tristeza
de cuando el sol era niño
y recogía en las manos de Dios 
las conchas desperdigadas,
las uvas más negras del cielo,
el cabello bastardo del viento,
la podredumbre sola del silencio,
la materia sin forma de los sueños.
Sin tú saberlo, con todo eso
hizo los huesos de tu cuerpo,
el animal herido en todo el centro
cuya mirada funda las estrellas
porque ellas callan tu nombre,
te observan desnudarte,
te velan mientras duermes
y así, ungida de inocencia,
derramas el amor de madrugada.
Sin tú saberlo, se ríe tu tristeza.



HAY PENAS 

Que no se lloran
para afuera en desahogo
sino que se quedan dentro,
que van creciendo y comprimen
el tallo duro del tiempo
hasta encorvarlo en silencio.

Penas que son como un cuervo
negro amigo de una noche
perdurable en el recuerdo
que vuelve siempre fielmente
a perturbar la desidia
de tantos días sin fecha.

Auténticas.

Sin remedio.
 




LUMBOSACRA

En tu carita lunareja nostalgia.

Pulmón organillero rarea
el oxígeno rasmillando
este mi hueso de herrumbres.

Hola, sanísima flor, a tu salutación
de pétalos abiertos, le rezo
trimilenario, una salve espermática.

Amor berrendo, un pan con trigo de
cuchareta te clavo en la espalda.

Rabadán de tus penas como ovejas,
enhorabuena de mandolina
para mi hembra deshojada,
tonta manecilla, otra mandíbula rota
cascando rueznos.

Quiero pasarte el rubicón.




EL TRISTE EQUÍVOCO DE LA SANGRE

Olvídate, no hay firmamento.

Las estrellas están cauterizadas, una sombra
camina pensativa por la penumbra del pasillo
pensando una manera de cautivar a la muerte
en el nombre del padre y la familia.

El odio es el único vestigio que nos queda
de lo sagrado.




EVANGELIO APÓCRIFO

                                                                          A Pilar Baena


¿Qué astilla clavada en el paladar de la nube,
qué refugio palpan las manos del que duerme,
qué serena muerte espera al trepanador de sueños,
qué avidez en los párpados tensos del agua?

Asíntota que posa un ave blanca y acaricia
el dígito fugaz en el ciego silencio de la noche,
lábil nervio de llanto atenazado.

¿Qué camino se pierde al final de las palabras,
más allá de las turbias renuncias del miedo
donde el sol apacenta su rebaño de estrellas
y el olvido es la sombra de la muerte de Dios?





Manuel Marcos (Rotterdam, 1968) es licenciado en Educación musical por la Universidad de Córdoba, músico y cultivador de la poesía y del relato corto. Mantiene el blog Plus ultra, ínsula literaria. Sus influencias literarias, confiesa, son eclécticas y van desde Dante a Cortázar, pasando por Cervantes y el Siglo de Oro, Borges y los poetas de la generación del 27, pero también ha pesado en él -reconoce- la huella surrealista de Max Ernst y Marcel Duchamp.  

https://al-juarismi.blogspot.com/




Obra de Manuel Marcos
tinta china de color




Obra de Manuel Marcos
(acuarela y tinta china)




Obra de Manuel Marcos
(tinta china y témpera blanca)