lunes, 14 de julio de 2014

ANGEL ORTUÑO / ESTRICTAMENTE PROHIBIDO BLANQUEARSE EL ANO EN LOS LAVABOS DEL EDIFICIO y otros poemas

ÁNGEL ORTUÑO 





ESTRICTAMENTE PROHIBIDO BLANQUEARSE EL ANO 
EN LOS LAVABOS DEL EDIFICIO

La convivencia
es un arte. Incluso
la falsificación tuvo su edad de oro.
Pero ya ni las risas
grabadas son lo que alguna vez fueron.
Hay que aclararlo ya: cada cosa en su sitio
(¿se dan cuenta que no están más alegres?
Es la perversa
tecnología digital que todo lo corrompe).
Por eso
voy al cine
a ver los letreros brillantes de NO FUME.
Yo quisiera poner uno
en la pared de mi cuarto pero las reglas
para los inquilinos son
inquebrantables.






ÚLTIMOS ÉXITOS DE LA NOVELA HISTÓRICA

La abstinencia de comerse
a su propia
parentela demuestra
ternura
—había dicho
cinco minutos antes—. Incluso
es una posición
bastante incómoda.
Pero la aceptaré. A medida
que envejezco soy
una norteamericana anticuada.
Pienso que mis poemas surgen
de experiencias sensoriales. De hecho
son muy privados.
Me aburren. Juzgue
usted:

Deshecha
por una boa constrictor
murió en la paz
de la verdadera fe.

(Tome la foto, vamos.
Este
es mi bikini favorito. Quite eso
de ahí. Sólo es mi cepillo
de dientes.)







LAS SIAMESAS
ABBY Y BRITTY


Su caso es infrecuente.
Son gemelas bicéfalas.

Cuando se titularon de maestras
tuvieron que pelear
para tener dos sueldos.
(Dice la autoridad
que aquello de dos almas
en un cuerpo
es cosa de canción sentimental
y no asunto contable.)

Han dejado para después la espinosa
cuestión sexual
porque aunque una procure
mirar para otro lado o leer
un libro,
tener relaciones con uno de sus novios
sería infidelidad.
Y estar los cuatro juntos, una orgía.

Pero no se niegan al amor

y le han mandado
una carta al presidente
para que las leyes sean flexibles
con ellas.






SÓLO PUEDEN CAMINAR EN CUATRO PATAS,
PERO CREEN QUE ES POR BENDICIÓN DE DIOS



Al principio les tuvieron
mucho miedo. Pensaban
que mordían
o algo así.

Cuando se dieron cuenta que su trato
era normal
hasta empezaron
a estimarlos.

Pero no fueron a la escuela.

¿Quién quiere ser un cuadrúpedo?
Les pregunta entre risas una viuda
que se declara adicta a comer las cenizas
de su difunto marido
y dice con la boca llena:  “¡Oh, baby,


te echo mucho de menos!” 






USTED NO HA VISTO MONSTRUOS COMO ÉSTOS



Los mecanismos de colapso ahora
se corroen, atascan y deforman,
es decir
que las mesas y sillas —o si prefiere, aquellas superficies
para interactuar en eventos sociales— 
ya no van a plegarse a sus deseos
y al final de la fiesta los meseros maltratan
el equipo, maldicen
al último invitado
y proclaman a gritos que el novio ya no es virgen, que la novia
fue en otra vida
un señor con bigotes e importancia en la industria
de los banquetes
cuya fe en la metempsicosis
no era sino la inconfesable expectativa
de usar alguna vez medias de red.





EL MONSTRUO DE LA LAGUNA MENTAL

¿Qué haremos
para salvarlo de sí mismo y que llegue
donde
usted
se
merece?

Si todos
lo queremos,
¿por qué baña
con gasolina tan hermosa casita
y luego apuñala a quien no contó nada?

¿Y si dejara
para el fin de semana
eso que lo divierte
o lo cambiara
por paseos en bicicleta o saber sobre perros?

¿Por qué le gustan tanto esas fotografías,
se ha visto como ellos?

Considere que ya nació rodeado. O por decirlo
así



con nuestro amor eterno.






DE PROFUNDIS


Después de ver a Linda
Lovelace
manejar a través de toda la ciudad,
pasemos a la escena de su amiga

(interior
día
cocina)
y sentada en la mesa con las piernas abiertas
mientras un extra le hace
un cunnilingus.

Lo toma del cabello
para que él la mire:

—¿Te molesta si fumo
mientras comes?

Luego vuelve a ponerlo
en su lugar,
enciende un cigarrillo
y
suspira.






JULIA COTTON ANTES DE OLVIDAR UNAS MALETAS


“La materia se vuelve ingeniosamente carne”
afirma Blaise Cendrars y no importa que haya
manuales
cuyo objetivo sea dar a conocer
los criterios con los que deben presentarse
los originales propuestos para publicación.
Pueden, señores monjes, comérselos después de que con ellos
les arranque los dientes

aunque la operación resulte tan cosmética
y superflua
como esas ruedas erizadas de clavos que dios les ordenó
usar en las rodillas de los fornicadores.





 Ángel Ortuño (Guadalajara, 1969)
 Es autor de
 Las bodas químicas (Secretaría de Cultura de Jalisco, 1994), 
 Siam (Filodecaballos, 2001),
 Aleta dorsal. Antología falsa, 1994-2003 (Universidad de Guadalajara y Ediciones Arlequín, 2003),
Minoica (con Eduardo Padilla, Bonobos, 2008),
Boa (Mantis, 2009), 
Mecanismos discretos (ManoSanta Editores, 2011), 
Perlesía (Bonobos, 2012), 
1331 (Conaculta, 2913). 
Aparece en las antologías El manantial latente. Muestra de la poesía mexicana desde el ahora: 1986-2002El decir y el vértigo. Panorama de la poesía hispanoamericana reciente (1965-1979)El país del ruido (traducido al francés), Anuario de poesía 2007 y Fiebre (traducido al alemán). 
Ha publicado poemas en las revistas La Tempestad, Cuadernos Salmón, La Colmena, Cantera Verde, Tierra Adentro yLetras Libres
Desde 1997 trabaja en la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz, de la Universidad de Guadalajara.

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