miércoles, 3 de julio de 2013

LILIANA CAMPAZZO / LA RUBIA QUE CENABA EN EL TREN


LILIANA CAMPAZZO




 

           



LA RUBIA QUE CENABA EN EL TREN


I

Desde la ubicación que me dieron

en el coche comedor

por sobre el libro que levante

en torre para evitar

interrupciones a mi dolor

vi entrar a una mujer rubia

llegaba limpia y fresca

como bajada de una fiesta

los labios rojos

las manos voladoras

su mirada pintada de azul

gasa naranja la envolvía

era todo lo contrario a mi

rubia era

transparente era

liviana

y sonreía

de no sé que

si no están las cosas para andar

así de boca abierta.



II


 La rubia recorrió el espacio y me miró.

Inmediatamente se sentó

enfrente

un tipo vestido para la ocasión.

Se sentó con ella

pidieron champagne

 la carta

se tocaron con suavidad

las manos

y se preguntaron

por qué alguien

cena sola

en un coche comedor

y me pidieron

que les sacara una foto.


III



Entonces tuve la certeza que las palabras

que digo no dicen sólo lo que dicen

si no que todo

en mi voz

dice piedra.



IV


Viajar en el tren del desamor

sentir todo el aire

que se mete por la ventanilla

del alma

y purifica sus ojos de piedra

la mujer debe saber

hoy

cual es el gramo justo

que pesa en la balanza

es ella o su cuerpo

¿es su cuerpo de piedra?

¿es ella de piedra?

El hombre no se dio vuelta

tras el roce apenas de los labios

si no de sal

se contaría esta historia.



IV


El despertarse en un vagón de tren

sola

es un privilegio después de haber andado

corriéndole el cuerpo a los coirones

salvarse del delirio de los mallines

que como oasis

se ofrecen a inmovilizar el alma

volverse una

al propio mundo

a la propia casa

es un privilegio.

Sentarse en esta máquina

 ponerse a salvo del dolor

de darse cuenta

de que no alcanzan los ojos

en este sur es un privilegio.



Textos del Libro Casarse en tren.

( inédito)



LILIANA CAMPAZZO

 Nació en Buenos Aires, en 1959, vive en la Patagonia desde el año 1976.

 Ha participado de distintas Antologías, tiene publicados los libros:

Firme como el acaso, 
Quieta para la foto,
 Las mujeres de mi casa, 
Escritos en el vidrio, 
Yuyo Seco, 
A boca de pájaro.

Coordina talleres de lectura y escritura, es docente,  trabajadora de la cultura, narradora oral. Vive en El Cóndor , un pequeño pueblito marino a treinta kilómetros de Viedma.


 







No hay comentarios:

Publicar un comentario